Archivo de Febrero de 2009

Camino a…

Viernes, 20 de Febrero de 2009

Madrid León en sensaciones:

Madrid, son las 5.30 y el autobús sale.

Mis pensamientos se dirigen a la posibilidad de aglomeraciones en la M-30. Esos temores se confirman en cuanto accedemos al túnel. Circulación lenta, constante, adelantamos y nos adelantan.

Poco a poco nos alejamos del centro. Los edificios donde se hacinan cientos de vecinos dan paso a los polígonos industriales, a las oficinas y al casino. El mismo casino del que echaron a Sabina, aunque quizá lo soñó y yo esté contando una mentira.

Desaparecen los pueblos y puedo ver las rocas desnudas del sistema central, un paisaje bastante gris que hace que mi libro me parezca apetecible. Pero no me puedo concentrar en él, hay algo en el paisaje que me engancha, que hace que cada vez que termino una página o una frase, mire furtivamente a mi derecha y contemple las escarpadas montañas ya carentes de nieve.

¿Qué tendrá hoy Guadarrama? ¿Por qué hoy me cautiva? No lo sé, pero tranquiliza mi espíritu. El mismo que nada más comenzar el viaje se alteró y comenzó frenético a pensar.

Por fin atravesamos el túnel. Más de 3.000 metros de vacío en medio de una gran masa. ¿Creerá la montaña que ya no es tan montaña, que le falta algo? Es probable, pero y ante todo, por muchas rocas que sean, las montañas no piensan.

Segovia…vuelve a ser gris pero éste me tranquiliza. Estoy más cerca de casa. Retomo mi libro y por ahora leo varias páginas seguidas. No me doy cuenta, pero me relajo y duermo. Abro los ojos en Valladolid.

Qué diferente es lo que veo a las 7. El infinito. Kilómetros y kilómetros en el horizonte. La meseta se muestra ante mi, plana, insondable, la orografía de la linealidad, los tonos amarillos. Estoy más cerca.

Tengo unos minutos para pensar y decido escribir todo, aprovechar que llevo el portátil a mano. Ya ha oscurecido y los pueblos muestran sus galas nocturnas, sus iglesias y castillos reflejan las luces amarillentas que los enfocan. Una granja solar, enorme. Y otra, ahora están de moda.

Mika me ayudará a llegar hasta León. Hace que no piense demasiado en todo lo que tengo que pensar. Demasiadas cosas para un sólo febrero. Será la era de acuario o será el destino. Ahora mismo sólo recuerdo canciones en inglés y pienso en la beca de idiomas. Dublín, pasaporte a otro futuro cambio.

Ya he llegado. Han pasado dos horas y siento que debo terminar este relato.

Desde que oscureció he podido concentrarme en la lectura y así ha pasado la otra mitad del viaje. Aunque sigo teniendo la misma sensación que al principio. El estomago encogido y la impresión de que algo no saldrá bien este fin de semana…

Acuario dirá, si estoy en lo cierto o no…