Medio centenar de aficionados rusos se miden a nado sobre muñecas hinhables

Unos cincuenta aficionados a los deportes exóticos se midieron hoy en un campeonato de navegación sobre muñecas hinchables a las afueras de la ciudad siberiana de Novosibirsk, informó la agencia oficial RIA-Nóvosti.

El tercer torneo Bubble Baba Challenge de Novosibirsk, en el que los competidores utilizan los brazos y piernas tanto para remar como para aferrarse como sea al singular medio de navegación, tuvo lugar en una playa del embalse del río siberiano de Obi.

Según las reglas, para la competición se podían utilizar tanto <parejas> propias como alquiladas para la ocasión en un sex-shop que desplegó amablemente su tienda ambulante directamente en la playa.
Los competidores debían cubrir a nado la distancia desde la playa hasta una boya en forma de falo -asimismo hinchable y de casi un metro de longitud- y regresar a la costa sin perder en ningún momento su medio de transporte.
Las reglas prohibía atarse o pegarse con cinta adhesiva a la “pareja”, abandonarla para nadar sin ella ni colocar sus manos en el bañador de uno, como hizo en la semifinal uno de los participantes, que fue descalificado inmediatamente por los árbitros.
Todos los nadadores, entre ellos tres muchachas, cumplieron con éxito la tarea de cubrir la distancia sin perder a su amiga hinchable, y los cinco mejores recibieron premios y diplomas, según la agencia rusa.
Los campeonatos Bubble Baba Challenge - la palabra “baba” se traduce coloquialmente del ruso como tía- se celebran desde hace varios años en ríos y embalses cerca de dos grandes ciudades rusas: San Petersburgo y Novosibirsk.
Los organizadores rechazan cualquier trasfondo machista y sostienen que sólo hacen propaganda de una nueva modalidad deportiva que revela nuevas posibilidades de empleo de las muñecas hinchables.

A otros les da por el vuelo

A otros les da por el vuelo

De altos vuelos.
Miles de moscovitas se congregaron el domingo en la playa fluvial de Stroguinó para disfrutar con los vuelos de una treintena de exóticos aparatos sin motor, que se precipitaban al agua desde una rampa de seis metros de altura.

El concurso Red Bull Flugtag (Día de vuelos), organizado por esa marca de refrescos energéticos y que se realiza desde 1991, acaparó la atención del público de la capital rusa, que desde primera horas de la mañana llenó Stroguinó.
El Ayuntamiento movilizó a centenares de agentes, incluida la policía montada, para resguardar el orden y garantizar la seguridad de los asistentes.
Tres pantallas gigantes permitían a los espectadores seguir al detalle los movimientos y las evoluciones de los concursantes y sus estrambóticos aparatos.
Aunque inicialmente fueron admitidos 37 equipos, sólo 31 salieron a la rampa de despegue, desde donde, tras un pequeña presentación artística, de treinta segundos, echaban a correr empujando su ingenio presuntamente volador.
Los hubo para todos los gustos: desde un planchaplano y una bañera volante hasta una réplica del transbordador espacial soviético Burán y un poste fronterizo.

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